Casi un año entero sin pasar por aquí. No sé porque dejé de venir, del mismo modo que no sé porque ahora siento la necesidad de volver.
Algunas de las amigas que he tenido en estos blogs ya no están. La mayoría supongo que simplemente dejó de escribir, del mismo modo que lo hice yo, otras tantas han dejado escrita una última entrada. Espero que ninguna de las que se despidió para siempre haya hecho ninguna locura. Desgraciadamente no tengo modo de saberlo.
Respecto a mi... estos últimos meses han tenido de todo. Algunos días inclusó me sentí con fuerzas para ser una persona "normal", de esas que comen y no se cortan, de las que no se autodestruyen a cada rato que tienen libre. Obviamente no lo conseguí, era de esperar después de todo.
Mi última entrada fue en Diciembre. Cuatro meses después empecé a salir con una chica justo a tiempo para no terminar con el ingreso hospitalario por sobredosis de lo que fuera que tenía casi del todo planificado. Casi puede decirse que ella me salvo la vida.
Durante los siguientes seis meses fui casi la persona normal de la que antes hablaba. De vez en cuando me permitía uno o dos días sin comida, pero cuando estaba con ella podía comer como lo hace la gente. Dejé de cortarme, no por falta de ganas sino sólo porque ella me lo pidió, o más bien me lo exigió. Demasiadas exigencias respecto a mis locuras, terminé por dejar de hablar con ella cuando me sentía mal. No quería perderla.
Sé que ahí me equivoqué, quizás debería haber sido más "yo", pero en cualquier caso, tampoco hizo falta al final. Un día ella, simplemente, había dejado de quererme. Así que, sin más motivos que los típicos "ya no siento lo mismo" "no se qué me pasa" "ya no nos veo futuro" y un etc no mucho más elaborado desapareció del mapa.
Otra persona que pierdo.
Esto pasó el mes pasado. Desde entonces... autodestrucción pura y dura. DESCONTROL
Tres días sin parar de llorar y después tres semanas borracha. Tengo cortes en todas partes: las rodillas, los muslos, los tobillos, los brazos y las muñecas. Atracones, uno detrás de otro. Valiums y porros para dormir a diez elefantes. Mucho dolor, mucho odio a ella y a mí misma, muchas lágrimas y, al final, de vuelta al vacio.
Resumiendo: la misma mierda de siempre.
Hoy estoy aquí otra vez. La autodestrucción no para ni parará, pero vuelvo con la intención de convertir el descontrol en control absoluto. DESAPARECER. Todas sabeís lo que eso significa.
Mezcla de miedo y emoción. De vuelta a la única vida que sé vivir. Me pregunto cuanto tiempo pasará hasta que los mareos vuelvan a impedirme levantarme de la cama, con suerte, no demasiado.