
La mañana del 4º día suele ser dura. Me despierto de madrugada, temblando. El corazon pálpita como si hubiera estado corriendo durante horas. Doy vueltas en la cama hasta q amanece, pero no consigo volver a dormirme, así q me levanto y me hago un café...
MALA IDEA... estoy demasiado mareada para tanta cafeína y tal como entra sale involuntariamente para terminar en la taza del wc.
Salgo del baño y me tumbo en el sofá, hago zapping durante 10 minutos y vuelvo a maldecir a los ineptos q deciden la programación de todas y cada una de las cadenas.
"Me largo" Me visto, cojo el ipod y el reloj y salgo x la puerta de casa. Acelerada, nerviosa. Voy al rio. Camino con la mirada perdida y la música rebentándome los tímpanos. Ando y ando durante 45 minutos hasta q los pinchazos en el pecho y las palpitaciones en las sienes empiezan a ser insoportables. Decido dar la vuelta, aun me quedan otros 45 minutos hasta casa.
La gente me mira, me pregunto si pueden adivinar como es mi vida detras de la palidez de mi cara. Me da igual q me miren mientras no tenga q volver a cruzarme con uno de esos tios que te desnudan con la mirada... a veces estoy segura de q violarían a cualquiera si estubieran seguros de q nadie iba a enterarse. Puto asco q dan...
De vuelta en casa.
"Llevas mala cara" Mi compañera de piso me da la bienvenida con el ceño fruncido.
"Esta noche no he dormido bien" ("¿Q cara quieres q lleve si casi me muero para llegar a casa?" Obviamente eso no se lo digo)
"¿Has desayunado?" ("Meteté en tu puta vida, joder!")
"Me he comido dos tostadas con el café" Miento... siempre miento. Miento sabiendo q en un par de semanas las mentiras se habrán convertido en huesos y se dará cuenta. Me da igual, ya tendré tiempo de pensar en eso.
Mis días se convierten en nada, cada uno más vacio q el anterior. Voy a seguir pálida y mareada.



